
Dra. Cristina Retana
Especialista en Endodoncia y PhD en Ciencias con honores. Investigadora y docente en la UCR, con un trato cálido que tranquiliza a quien llega con dolor.
Ver perfil profesional →Tratamientos enfocados en preservar piezas dentales, atender el interior del diente y recuperar la salud dental.
La endodoncia trata el interior del diente para conservar piezas afectadas por lesiones, infecciones o molestias profundas, evitando la extracción siempre que sea clínicamente posible.
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Con radiografía y pruebas de sensibilidad se confirma qué tiene el diente y si se puede conservar.
Se adormece la zona. Lo que suele doler es el diente antes del tratamiento, no el tratamiento.
Se retira el tejido inflamado o infectado de los conductos y se desinfectan por dentro.
Se sellan los conductos y se reconstruye el diente. En muchos casos se protege después con una corona.
Señales
La endodoncia trata la pulpa, el tejido que está dentro del diente y que lleva los nervios y los vasos sanguíneos. Cuando una caries profunda, una fractura o un golpe llegan hasta ahí, la pulpa se inflama o se infecta, y sin tratamiento eso termina en un absceso o en la pérdida del diente. Estas son las señales más comunes:
Sobre todo de noche o al acostarse, sin que nada lo provoque.
Al frío o al calor, que se queda varios segundos después de retirar el estímulo.
O la sensación de que el diente está "más alto" que los demás.
Una bolita o un granito en la encía cerca del diente, a veces con pus.
Un cambio de color después de un golpe, aunque no duela.
No todas significan que el diente necesita endodoncia: algunas se resuelven con una calza. Por eso el diagnóstico va primero.
Con microscopio
Los conductos de un diente son muy finos, a veces más que un cabello, y no todos se ven a simple vista. Un conducto que queda sin limpiar es una de las razones más frecuentes por las que una endodoncia falla y hay que repetirla.
En R&V Dental la endodoncia la hace la Dra. Cristina Retana, especialista en Endodoncia, PhD en Ciencias y docente e investigadora de la Universidad de Costa Rica, y la trabaja con microscopio. No es un lujo: es lo que permite localizar y tratar conductos que de otra forma quedarían sin limpiar.
Casos difíciles
Cuando una endodoncia que se hizo hace años vuelve a dar problemas, no siempre hay que sacar el diente. En un retratamiento se retira el material viejo, se vuelven a limpiar los conductos, incluidos los que pudieron quedar sin tratar, y se sellan de nuevo.
Si la infección persiste en la punta de la raíz y no se resuelve por dentro, existe la apicectomía: una pequeña cirugía que llega a esa zona desde la encía, limpia la infección y sella la raíz desde abajo. Las dos son formas de darle una segunda oportunidad a un diente antes de pensar en extraerlo.
La decisión
Sacar un diente parece más rápido y más barato, pero el espacio que queda no se queda quieto: los dientes vecinos se inclinan, el de enfrente baja y el hueso de esa zona se va perdiendo. Reponerlo después con un implante o un puente cuesta bastante más que haberlo salvado.
Por eso, siempre que el diente tenga cómo sostenerse, conservarlo es la mejor opción. Cuando no se puede, te lo decimos con claridad y te explicamos cómo reemplazarlo.
Después
Es normal sentir el diente un poco sensible al morder durante algunos días; se maneja con analgésicos comunes. Mientras no esté restaurado del todo, conviene no masticar cosas duras de ese lado. Un diente con endodoncia queda más frágil, y en muchos casos se protege con una corona para evitar que se fracture. Esa parte la hace el prostodoncista de la clínica, sin que tengás que ir a otro lugar.
Conocé a la endodoncista de la clínica, la Dra. Cristina Retana.
Si el diente necesita corona después del tratamiento, se hace en prostodoncia y rehabilitación oral.
Y si venís de San Ramón, de donde es la Dra. Retana, tenés la página de clínica dental para pacientes de San Ramón.

Especialista en Endodoncia y PhD en Ciencias con honores. Investigadora y docente en la UCR, con un trato cálido que tranquiliza a quien llega con dolor.
Ver perfil profesional →Dudas frecuentes
No. El tratamiento se hace con anestesia y justamente sirve para eliminar el dolor que provoca la inflamación o infección interna del diente.
Muchos casos se resuelven en una o dos sesiones, dependiendo del diente y del estado del conducto.
Siempre que sea clínicamente posible, conservar el diente natural es la mejor opción: mantiene la mordida, el hueso y evita tratamientos más costosos a futuro.
En muchos casos sí. El diente queda más frágil y una corona lo protege de fracturas a largo plazo.
No tiene por qué. Ese oscurecimiento era común con técnicas y materiales antiguos, pero hoy se trabaja limpiando bien la cámara del diente y sellando con materiales que no manchan. Cuando el diente ya venía oscuro antes del tratamiento, suele ser por el trauma o la infección previa, no por la endodoncia. Y si aun así queda un cambio de color, se corrige con un blanqueamiento interno o con una carilla o corona, según el caso.
Es el tratamiento del interior del diente. Cuando una caries profunda, una fractura o un golpe llegan hasta la pulpa, que es donde están los nervios, esta se inflama o se infecta. En la endodoncia se retira ese tejido, se desinfectan los conductos y se sellan, para conservar el diente en vez de extraerlo.
Es volver a hacer una endodoncia que se hizo hace años y que volvió a dar problemas. Se retira el material viejo, se limpian de nuevo los conductos, incluidos los que pudieron quedar sin tratar, y se sellan otra vez. Muchas veces permite salvar un diente que parecía perdido.
Es una pequeña cirugía que se hace cuando la infección persiste en la punta de la raíz y no se resuelve desde dentro del diente. Se llega a esa zona a través de la encía, se limpia la infección y se sella la raíz desde abajo. Se hace con anestesia local.
Depende del diente, porque una muela tiene más conductos que un diente de adelante, y de si es un tratamiento nuevo o un retratamiento. El precio se confirma en la valoración, sin compromiso.
En la mayoría de los casos sí, el mismo día. Puede quedar el diente sensible al morder por algunos días, lo que se maneja con analgésicos comunes. Mientras no esté restaurado del todo, conviene no masticar cosas duras de ese lado.
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