La primera cita es de reconocimiento
No hay procedimientos. El chiquito entra, ve el lugar, conoce a la doctora, se sienta en la silla y se le revisa la boca. Sale sabiendo que ahí no pasa nada malo, que es justo lo que queremos que recuerde.
R&V Kids · San Ramón
La primera cita no debería ser el día que al chiquito le duele algo. Cuando la primera vez que entra a un consultorio es porque ya hay dolor, el miedo se queda pegado por años. Por eso la recomendación es llevarlo antes de que pase nada.

Por qué acá
No hay procedimientos. El chiquito entra, ve el lugar, conoce a la doctora, se sienta en la silla y se le revisa la boca. Sale sabiendo que ahí no pasa nada malo, que es justo lo que queremos que recuerde.
La Dra. María Amalia Cruz es especialista en odontopediatría de la UCR. El tiempo de la cita, la forma de explicar y el trato están pensados para un niño, no adaptados sobre la marcha.
Desde San Ramón son 15 a 20 minutos. Y como la familia entera puede estar en la misma clínica, se puede juntar la cita del niño con la de un adulto en el mismo viaje.
Por la carretera hacia Palmares, saliendo de San Ramón centro. Son unos 8 kilómetros.
50 metros Sur del Colegio Experimental Bilingüe de Palmares. Frente a restaurante VAROS Pizzería.
Cómo es la cita
Esta primera cita no es para curar nada. Es para que su hijo descubra, sin susto y sin dolor, que en el dentista no pasa nada malo. Eso es lo que le va a quedar para siempre.
La primera visita empieza sin sillón. El niño entra, ve el consultorio, conoce a la doctora y toca las cosas que le van a usar. Casi siempre hay globos de por medio, y nadie lo apura.
Subirse al sillón es parte del juego: sube, baja, lo mueve él mismo. Hasta que ya le perdió el respeto a la silla le pedimos que abra la boca, y para entonces ya la abre solo.
La odontopediatra revisa dientes, encías, mordida y hábitos. Si hay algo que atender, se lo explicamos a usted ahí mismo, sin apuros y sin términos raros.
Antes de irse usted sabe qué sigue y cuándo. Si no hay nada que hacer, la próxima es en seis meses, y su hijo se va con una sorpresa en la mano. Eso último no es un detalle: es lo que hace que quiera volver.

Nuestra mascota
Decirle a un niño «abrí la boca» suele salir mal: suena a orden y muchas veces la aprieta más. Pedirle que abra grande como un lagarto deja de ser una instrucción y pasa a ser un juego. Abre solo.
Por eso lo escogimos. KuKo está en la camiseta, en el kit y en la consulta, así que cuando el chiquito llega ya lo conoce por su nombre.
En una primera cita eso vale doble: el niño que viene desde San Ramón entra buscando al lagarto y se le olvida que venía al dentista.
Quién lo atiende
Son dos especialistas, no una dentista general. Y están en la misma clínica, que es justamente la ventaja: la Dra. Amaya vigila cómo le está creciendo la mordida a su hijo y la Dra. Amalia le cuida la salud de los dientes. Usted no tiene que ir a dos lugares ni contar la historia dos veces.

Revisa la mordida
Ortodoncia · Invisalign® · Colegio de Dentistas 527715
Es la ortodoncista de la clínica y es quien revisa cómo le viene creciendo la mordida a su hijo. Desde los seis años hace la evaluación ortodóncica temprana con escaneo digital, sin pastas ni moldes, y le explica a usted qué se va a mover, en cuánto tiempo y por qué.
Conocer a la Dra. Amaya
Atiende a los niños
Odontopediatría · R&V Kids · Colegio de Dentistas 653023
Es especialista en Odontopediatría de la Universidad de Costa Rica. No es una dentista general que además ve niños: toda su formación es en atender chiquitos, y eso se nota en el tiempo que les da y en cómo les explica las cosas. Es empática, tranquila y siempre llega de buen humor, y por eso los niños se sienten cómodos con ella desde el primer momento.
Conocer a la Dra. AmaliaSi en la revisión aparece algo de mordida, la ortodoncista de la clínica lo valora el mismo día. Escribimos sobre ese momento en el artículo de ortodoncia interceptiva.
Y si además necesita cita para un adulto de la casa, puede verlo en la página de dentista para pacientes de San Ramón.
La clínica también sale del consultorio: contamos cómo nos fue en el taller de salud dental en un preescolar.
Si su hijo todavía no ha ido nunca al dentista, esta es la cita más fácil de todas: es corta, no duele y lo único que se busca es que salga tranquilo.
También le puede servir
Dudas frecuentes
La recomendación general es alrededor del primer año de edad, o cuando le salen los primeros dientes. Suena temprano, pero esa primera visita es de reconocimiento y de orientación para los papás, no de tratamiento.
Entre 15 y 20 minutos desde San Ramón centro. Estamos en Palmares, 50 metros al sur del Colegio Experimental Bilingüe, frente al restaurante VAROS.
Más de lo que dura la revisión en sí. La doctora saca el rato al inicio para que el chiquito se acostumbre al lugar —globos, juegos, dejarlo tocar las cosas— porque un niño apurado no colabora. Y al final se va con una sorpresa.
Pasa, y es normal. No se fuerza. A veces la primera cita es solo sentarse, mirar los instrumentos y contar los dientes. Si hay que dividirlo en dos visitas, se divide: vale más que quede tranquilo que terminar rápido.
Lo habitual es cada seis meses. En esa edad los dientes cambian rápido y medio año es suficiente para que algo pequeño se vuelva grande.
Sí. Con los más pequeños casi siempre es mejor que un papá o una mamá esté presente.
Desde que sale el primero. Al inicio basta con un cepillo de cerdas suaves y una cantidad mínima de pasta, del tamaño de un grano de arroz. El hábito importa tanto como la técnica.
Sí, en la cantidad que corresponde a su edad. El flúor es lo que hace que la pasta sirva para prevenir caries. Lo que hay que cuidar es que no se la trague, y por eso la cantidad es tan pequeña en los más chiquitos.
Entre más temprano se deje, mejor. Después de los tres años el chupón empieza a afectar la posición de los dientes y la forma del paladar. Si a esa edad todavía lo usa, conviene conversarlo en la cita.
Es corta, no duele y sale tranquilo. La Dra. Amalia lo recibe en Palmares, a 15 minutos de San Ramón, y usted entra con él.